Comer o no comer comas. Esa es la cuestión

Los signos de puntuación son una parte muy importante de la expresión escrita. Saber puntuar correctamente requiere de mucha práctica en la escritura y no es fácil. Como dice Daniel Cassany en su libro La cocina de la escritura, la puntuación es un termómetro de la escritura: «Solo fijándote en los puntos y las comas de un texto, se puede aventurar una idea aproximada de la calidad que tendrá la redacción». Uno de los signos de puntuación que menos se usa, por las dificultades que conlleva, es el punto y coma. Tampoco se usan demasiado los dos puntos. Sin embargo, otro que utilizamos con asiduidad y que debería ser pan comido, muchas veces tampoco sabemos utilizarlo. Me refiero a la coma. Hoy quiero dedicar una entrada a la coma, de la que me declaro gran adicta. Reconozco que soy bastante meticulosa en este tema y quienes hacen trabajos en grupo conmigo acaban un poco hartos de mí y de mi amiga la coma… Pero no lo puedo evitar. No es bueno pecar ni por defecto ni por exceso, por eso, hay que conocer unas pocas reglas que nos ayudarán a hacer un mejor uso de la coma. 

Recomiendo, especialmente, además de La cocina de la escritura de Cassany, dos obras que tratan, en uno de sus capítulos, la puntuación aplicada a la didáctica: Lengua castellana. Expresión escrita, de Pedro Jimeno Capilla (Gobierno de Navarra. Departamento de Educación, 2007) y Yo eso no lo digo. Actividades y reflexiones sobre el español correcto, de Miguel Ángel Aijón y otros autores (Editorial Club Universitario, 2010). Una obra interesante dedicada íntegramente a la puntuación es la de José Antonio Millán: Perdón imposible. Guía para una puntuación más rica y consciente (RBA, 2007). Y, por supuesto, el artículo temático de la coma del Diccionario Panhispánico y la Nueva Ortografía de la lengua española de la RAE (2010) no pueden faltar. Pero ¿cuáles son los errores más frecuentes que cometemos con la coma?

Uno de los más habituales es este:

*El coche de mi padre, está en el taller.

Poner una coma entre el sujeto y el verbo de una oración es un error tan grave como habitual. Aunque en la pronunciación de esta oración podamos hacer una pausa, en el plano escrito no debemos marcarla, ni siquiera si el sujeto es extenso. El DPD únicamente recomienda ponerla en dos casos:

Cuando el sujeto es una enumeración que se cierra con etcétera (o su abreviatura etc.) y cuando inmediatamente después del sujeto se abre un inciso o aparece cualquiera de los elementos que se aíslan por comas del resto del enunciado. En esos casos aparece necesariamente una coma delante del verbo de la oración: El novio, los parientes, los invitados, etc., esperaban ya la llegada de la novia; Mi hermano, como tú sabes, es un magnífico deportista.

Otra cosa diferente ocurre si el verbo de la oración está elidido. En este caso, la coma sustituye al verbo y sí debemos emplearla:

El coche de mi padre está en el taller. El mío, en el garaje.

También es un error emplear la coma entre un verbo y un complemento directo, entre el verbo y el complemento indirecto y entre el verbo y el suplemento. Para aquellos que piensan que la sintaxis no sirve para nada, aquí tienen una muestra de que no es así. Sirve para expresarnos mejor. Si sabes distinguir en una oración qué es un CD, un CI o un SUP o Complemento de Régimen Verbal, debes saber que oraciones como estas son incorrectas:

*María compró un regalo, a su amiga Eva.

*Pedro llenó, de vino la botella.

*Se dio cuenta, de que su carne estaba cruda.

Si pecamos por defecto, es un fallo omitir la coma tras un CC extenso al inicio de la oración:

*Durante los dos años siguientes de su llegada al país trabajó en Madrid.

Otro fallo es no usar coma en el vocativo. Nos puede pasar esto:

CR_133954_comas

Fuente: Cuánta razón

Tampoco debemos dejarnos la coma detrás de algunos conectores que van al inicio o en medio de una oración. Si van en medio, se usan dos comas:

No tenemos suerte en la lotería, sin embargo, tenemos salud.

En primer lugar, el titular no resume el contenido de la noticia.

Por otro lado, esto no me preocupa.

Este fin de semana hay puente, es decir, tendremos vacaciones.

Y no debemos poner coma después de pero:

Pero ¿cuáles son los errores más frecuentes que cometemos con la coma?

Pero ¡qué dices!

Pero siempre es así.

Hay muchas más presencias y ausencias de coma injustificadas. En algunas oraciones, una simple coma puede cambiar el sentido de una oración. Por eso es tan importante controlar la puntuación en nuestras redacciones. Los recursos están a nuestro alcance. Si controlamos el termómetro de la escritura, solo nos faltará conseguir la temperatura idónea, la de ni frío ni calor, esa que nos haga sentirnos a gusto con una expresión coherente y cohesionada. Esa en la que los signos de puntuación tengan tanta importancia como la gramática y el léxico.

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2 pensamientos en “Comer o no comer comas. Esa es la cuestión

  1. Muchas gracias, Pisteraks. ¡Nos leemos!

  2. Interesante, ameno y muy didáctico este blog.

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